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A pesar de entrar con buena nota en la universidad de Estocolmo, Tomas Andersson enseguida se dio cuenta de que el Derecho no era su fuerte. Los estudios no le llenaban tanto como su pasión por la música electrónica, de modo que se puso manos a la obra, abandonó las clases y se introdujo en el circuito clubber de la ciudad sueca. No tardó en hacerse un hueco en la escena y recorrer las principales discotecas de Estocolmo. Los principios de los 90 fueron años de aprendizaje para Tomas. Mientras pinchaba todas las noches que podía, se curtía en el arte de la producción. Con un equipo básico, el sueco comenzaba a escribir sus primeras canciones y a comprender los secretos del do it yourself. Pasaron unos cuantos años y, gracias al dinero acumulado con sus sesiones, Tomas pudo hacerse con un equipo mucho más completo. En el 99 decidió fundar, junto a un grupo de artistas con los mismos gustos musicales, el sello Average. Desde ahí comenzó a dejar claro el rastro sonoro que iba a seguir su música: hits de electro house en clave minimal para todos los públicos. Y lo cierto es que a tenor de la respuesta del público, talento en ese campo no le faltaba. Ya en el 2001, Tomas había conseguido llamar la atención de la prensa especializada. De hecho, ese año la prestigiosa revista Jockey Slut eligió uno de sus 12s como single del mes. El sueco ya había dejado bien claro que lo suyo era los hits minimales y los revientapistas con clase. En el 2002, impulsado por las buenas críticas de sus maxis, Andersson decidió editar su primer LP en Longhaul, una obra de orfebrería electro-house con toques technoides y varios hitazos impepinables, que respondía al nombre de Hem Liuva Hem (hogar dulce hogar, en sueco). Pero desgraciadamente, el sello británico para el que estaba grabando se quedó en el limbo. Fue entonces cuando entró Bptich Control en juego y decidió ficharle. Era el año 2003 y Tomas daba el paso más importante de su trayectoria. Desde ese momento, los maxis de Andersson cobraron una nueva dimensión y, con la distribución debida, alcanzaron el status comercial que bien merecían. Ahí queda su abrasador hit Washing Up, cuyo remix de Tiga se ha convertido en uno de los temas de la temporada. No hay club en el que no suene.La gran esperanza sueca? De eso no quepa ninguna duda. |
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