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A pesar de su corta edad, Adam Beyer se ha convertido en una de las figuras principales de la escena techno. La producción sin compromisos y su obsesión por pinchar le han situado en la arena internacional del techno. Ocupa los flyers continuamente en clubs y edita discos por todo el mundo. Adam Beyer empezó a dedicarse al fascinante mundo del ritmo a una edad muy temprana. Fue batería en su adolescencia pero acabó concentrando su obsesión por el ritmo en los platos. Ya en 1990 compró su primer equipo y empezó a pinchar gran variedad de hip-hop, hip-house, acid y techno en fiestas locales y clubs. Muy pronto aprendió a proyectar sus actuaciones de manera estudiada y centrada, cosa que se ha acabado convirtiendo en su trazo distintivo. Pero su melomanía terminó por trascender todavía más y en 1992 se introdujo (de la mano de su compañero de colegio, Peter Benisch), en el mundo del sampler. Al cabo de un año llegó su primer contrato trasatlántico: con el sello neoyorquino Direct Drive. Al terminar sus estudios, en 1995 Beyer empezó a trabajar en la tienda de discos de Planet Rhythm, al tiempo que editaba algunos temas bajo diferentes nombres y pinchaba por todos los países nórdicos. El mismo Adam Beyer cita 'Drumcodes 1' (Planet Rhythm, 1995) como el primer disco que define su estilo: duro y orientado hacia la percusión y el loop. Su sucesor fue también su primer larga duración, "Decoded" (Planet Rhythm, 1996), un álbum con el que obtuvo muy buenas críticas. Autoexigente y melómano compulsivo, la necesidad constante de crear el perfecto instrumento para DJs obligó a Beyer a montar su sello propio, Drumcode. Su solvencia como DJ y productor encaminaron al sello hacia el éxito asegurado y después de seis lanzamientos, Beyer se vio obligado a montar su segunda discográfica, CodeRed, centrada en un techno ligeramente más blando pero igual de interesante. Una empresa que terminó no hace mucho tiempo con un décimo y último lanzamiento, "Stand Down" (Code Red, 1999), una recopilación de remezclas de varios artistas internacionales. Paralelamente, sus habilidades en el estudio enseguida le garantizaron las atenciones de muchos DJs repartidos por todos los países y en consecuencia empezaron a salirle actuaciones por todo el mundo. Su progresión meteórica ha sido considerada uno de los catalizadores de la influencia del techno sueco actual. Beyer asegura que el sonido de Estocolmo está muy ligado a varios amigos suyos de la ciudad, además de al triunvirato formado por él mismo, Joel Mull y Cari Lekebusch. Siempre con la pista de baile como máxima obsesión y prioridad. En esa línea incidió su segundo LP, "Protechtion" (Drumcode), editado en 1999 después de varios lanzamientos y remezclas en diferentes sellos. Fue ese mismo año también en el que Adam Beyer y Cari Lekebusch se unieron para actuar en directo y montaron un espectáculo inédito que pudo verse por primera vez en Londres y que tuvo un éxito inmediato. Por lo que respecta a Drumcode, desde sus inicios centrado en artistas suecos, dio un giro en el 2001 con "Remainings III" (Drumcode) y empezó una nueva serie limitada, "Halfseries" (ie 20.5), que incluía remezclas de artistas internacionales así como de nuevos productores suecos. Una serie que de nuevo, va a consistir en diez lanzamientos y una recopilación final. Para variar, el 2002 se presenta lleno de actividad. Beyer acaba de crear otro sello, Truesoul, que le permitirá la presencia de una variedad más amplia de influencias. La idea de esta discográfica surgió en una discusión en la Red entre Beyer y amigos suyos de Estocolmo, y como objetivos principales tiene el de centrase en proyectos conceptuales y largas duraciones. Un nuevo proyecto, que como ha ocurrido con todo lo que lleva la marca de Adam Beyer, dará que hablar. |
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